La nueva política y los nuevos líderes carismáticos
Bajo el término crisis de democracia se han agrupado las inquietudes por el retroceso democrático que han experimentado democracias consolidadas tanto en América como en Europa, en su mayoría encabezados por líderes o movimientos populistas. Aunque se cree que estos episodios de autocratización no llegue a concretarse en el colapso de las democracias su extensión a lo largo de todo el mundo desarrollado genera un profundo temor sobre la capacidad de resistencia y resiliencia del sistema político.
El liderazgo carismático es entendido como la capacidad de captar la atención y el compromiso de los demás sin ninguna causa objetiva, el líder carismático consigue que las personas se sienten inspiradas y actúa siguiendo las directrices y puntos de vista del primero, del mismo modo que el público ante un buen actor es capaz de crearse en papel que representa.
El carisma de un líder es por tanto su habilidad para transmitir y compartir emociones con otras personas consiguiendo a través de su discurso, sus gestos o acciones emocionar las e inspirar las para emprender acciones o iniciar cambios.
Los últimos años son testigos del resurgimiento de los liderazgos carismáticos en muchas partes del mundo. El ámbito de lo político, social, religioso y lo cultural han surgido figuras atractivas poseedoras de un hábito especial que los hace arrastrar multitudes o sociedades enteras tras su paso.
El carisma del líder político se desarrolla en dos grandes direcciones, por un lado la actuación del líder político con sus promesas electorales y sus discursos ante un electorado que lo aclama. Con ello el político está intentando generar confianza ante las multitudes, comunicar sus objetivos y justificar las decisiones propias. Por otro lado el carisma del líder político está constituido por el propio estilo político lo genuino de este más su bagaje histórico y los referentes políticos históricos.
Por otra parte el carisma se ha convertido en un elemento necesario para los candidatos democráticos sin este una formación política no puede conseguir el triunfo electoral o mantener un máximo de votantes. El carisma se ha convertido en un factor importante para captar el voto volátil y electoral que se sitúa en el centro del aspecto político. Si bien puede haber una estrecha relación entre la popularidad del partido y del líder.



Comentarios
Publicar un comentario